Carlos Barceló

Comentarios a la obra III

La abstracción pasional de Carlos Barceló

Carlos Barceló dice que el arte, tanto en su acción como en su pronunciamiento, es materia del instante preciso. No debe valer el primor, sí la verdad, la impronta, la pasión y el talento. Palabras que ejemplifican de manera muy precisa esa constante en su pintura. Pero ¿en que consiste la verdad, el instante, la pasión en su pintura? Creo que es la síntesis de elementos pictóricos y anímicos, lo que le lleva a conseguir esa verdad individual llena de tanta pasión y talento.

Carlos en el estudioEl color es muy importante en todas sus obras, es esencial en la composición. En el conjunto de obras más antiguas en el tiempo, es el color vital, fuerte y primario el que ejerce de eje orientador. Lo aplica a bandas, que pueden situarse en paralelo, verticales, cruzadas o convergiendo hacia el centro de la composición. Los colores aparecen sin complejos, mostrándose tal como son, francamente. El gesto es fuerte, decidido, valiente, descubriendo superficies donde fondo y mancha se diferencian claramente. Esa línea nerviosa que utiliza el autor para abrazar las manchas de color o simplemente para contraponerse a ella, aparece en estas obras nítidamente y sin reparo. En cambio en la intermedia Serie Naranja la tonalidad está más dispersa, la mezcla es más evidente perdiendo el hieratismo anterior. Sigue habiendo impronta pero su disposición es diferente, yo diría que más desinhibida y también más alegre. Casi ha desaparecido esa línea persistente que en cierta manera delimitaba los pigmentos. Base y color van poco a poco haciéndose uno. Ya no hay tanta definición sino confluencia y mezcla. Y de aquí a las últimas obras el salto es predecible. La superficie pictórica es ahora una unidad, no hay contraste, sino la armonía de un gran tapiz casi monocromo. Los colores están más diluidos, las formas se desvanecen, las pinceladas son más tenues. La serenidad del gesto ha ganado terrero.

Pero el color de Carlos Barceló también es luz. Es luz simbolista, sentimental y pasional. A veces se trata de luz fulgurante, de medio día, otras de plácido atardecer. Estaban Vicente dijo que el color no debe ser mudo, el color debe también sonar. Los colores de Barceló efectivamente suenan a entusiasmo, ímpetu, pero también a sosiego y calma.

Con el color y la luz ha ido creando distintas atmósferas: desde las más nítidas hasta las más imprecisas, desde la pasión más explícita hasta la más velada. Su obra irradia materialidad y corporeidad, pero aún así existe una perspectiva espiritualista e idealista. Esa trascendencia que tiene su abstracción le lleva a alcanzar cotas que van más allá de la realidad y que nos llevan a la semiinconsciencia que a veces tiene la espiritualidad y también el sueño.

Bernardina Roselló David. Historiadora del Arte