Carlos Barceló

Comentarios a la obra IV

Reflexiones sobre la exposición del pintor español Barceló

La creatividad del ser humano, cuando está libre de las restricciones impuestas por las circunstancias, bien sean antropológicas, históricas o sociales, realmente puede mezclar la sencillez y la excelencia.

La excelencia de la realización que, fruto de una acumulación constante y progresiva de las competencias adquiridas, hace el resultado final digno de atención y respeto por la limpieza del trazo y del conjunto.

Todo esto se percibe en la obra que Carlos Barceló ha presentado en esta exposición individual en el MIDAC (Museo Internacional Dinámico de Arte Contemporáneo), que permite, sin filtros ni arquetipos mentales, captar la profundidad de su pintura.

En su caso, la acción nunca se separa de un análisis profundo y sincero, pero llevando con ello sus emociones. Por ello, los títulos de sus obras se identifican con sus propias emociones.

Realmente es la mano que, en simbiosis con el corazón, entendido como receptor, y el cerebro, como elaborador, se hace intérprete y actor. Y como cualquier actor no pierde la oportunidad de poner su propio toque a la interpretación.
El lienzo, el papel o cualquier otro soporte, se muestran con dulzura para recibir las líneas y colores, consciente de que lo que está sucediendo es un verdadero acto de amor.

Percibimos, de una forma clara, al conocerlo personalmente, que todavía está pleno su camino expresivo y que es consciente de ello, que no escapa a lo ignoto, aceptando sus retos cada día en el deseo de darle una forma perceptible.

Belforte del Chienti, octubre 2011

Alfonso Caputo
Director Artístico del MIDAC